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Hector Badal en Clientes

Cómo convertir una buena idea en una excelente aplicación móvil

Las aplicaciones móviles se han integrado totalmente en nuestra vida. Desde que nos levantamos hasta que nos vamos a la cama, vivimos pendientes de nuestro teléfono móvil, pues las herramientas que integra cubren una gran parte de nuestras necesidades de trabajo, ocio y entretenimiento: nos informamos a través de lectores RSS o Twitter, avisamos de que vamos a llegar vía WhatsApp o inmortalizamos una escena que nos haya llamado la atención y la subimos a Instagram. Estas pequeñas acciones ponen de manifiesto la importancia que las aplicaciones móviles han adquirido en el día a día de millones de usuarios en el mundo. Por este motivo, no es de extrañar que cada día aparezcan más y más programas para los smartphones y tablets, independientemente de su funcionalidad. Muchas empresas han visto en este mercado una oportunidad para hacer negocio e ingresar una buena cantidad de beneficios. Pero, ¿cómo diseñar una aplicación móvil exitosa?

proyecto de aplicación móvil

A la hora de definir una buena idea para el desarrollo de una aplicación móvil, hay que seguir una serie de pasos que pueden ayudar a la hora de conformar un boceto final.

  • Pregunta a la gente. Este primer paso puede ser de gran ayuda debido a dos razones. Por un lado, conocer la opinión de nuestros familiares, amigos y conocidos puede servir para darnos ideas ante la falta de inspiración. Por otro lado, gracias a las opiniones obtenidas se sabrá si la idea que teníamos pensada de antemano, pero que no nos acababa de convencer, es buena o, por el contrario, no acabaría derivando en una buena aplicación móvil. Nunca sabes cuándo un amigo, un compañero de clase o trabajo, el dependiente de tu supermercado de confianza o tu primo pueden darte la clave que cimente una buena aplicación para móviles.
  • Ten en cuenta las necesidades. Es evidente que preguntando a la gente conocerás lo que la gente necesita. Es tan simple como eso. Preocúpate de conocer en qué les gustaría que su móvil les ayudara. Por otro lado, piensa tú también qué podría hacer un móvil por ti. Es posible que haya más personas esperando de sus smartphones lo mismo que tú del tuyo.
  • La competencia. En un ámbito tan saturado como el de las aplicaciones móviles, es más que probable que la herramienta en la que estés pensando exista –o al menos alguna parecida-. Es importante observar los programas de la competencia, qué funciones realizan, qué empresas o desarrolladores tienen detrás o cuáles son las palabras clave con las que se posicionan en los diferentes markets. Conocer todas estas características te puede ayudar a diferenciarte de tus principales rivales. Además, en las aplicaciones de la competencia pueden radicar ideas que hagan única la herramienta que estés creando, introduciéndole funcionalidades nuevas que otras aplicaciones no tengan y que sepas que los usuarios están buscando, para atraerlos hasta tu producto.
  • El público objetivo. Este elemento también puede ayudar a la hora de desarrollar una aplicación móvil. Lo importante es que el potencial público objetivo tenga acceso a un smartphone o a una tablet y sea consumidor de aplicaciones móviles. Si has estado preguntando a tus conocidos o familiares para que te den ideas, y vas a basarte en la de alguno de ellos, observa a esa persona que te la ha sugerido: su estilo de vida, sus aficiones, para qué utiliza el móvil y cuánto tiempo lo utiliza, etc. Estos aspectos te pueden ayudar de manera orientativa para conocer a un espectro más amplio de personas. Así mismo, revisa informes e infografías –muchos de ellos disponibles en internet– sobre datos de consumo de tecnologías móviles, para hacerte una idea de en qué línea se puede mover tu público objetivo.
  • Multiplataforma. No vamos a negar que desarrollar una aplicación móvil para varios sistemas operativos móviles (Android, iOS, Windows Phone) o para varios dispositivos puede resultar complicado. Pero no está de más añadir que cuantas más plataformas cubras a mayor cantidad de consumidores llegarás. Sin embargo, el análisis del público objetivo puede contribuir a ahorrarte todo ese esfuerzo, sobre todo si te sirve para conocer cuál es la plataforma favorita de tus potenciales clientes. Por ejemplo, si tu público objetivo se desenvuelve en Android, pero sólo utiliza smartphones, es probable que no te interese desarrollar para iOS o Windows Phone; probablemente, llegar a tablets tampoco te interesará.
  • Exprime el dispositivo móvil. Cuando se habla de exprimir no hay que tomarlo con literalidad; una aplicación móvil que consume muchos recursos de un dispositivo, ralentizándolo y gastándole la batería enseguida, alejará a los usuarios. Debes tener muy claro que funcionalidades del dispositivo va a utilizar la aplicación móvil. Por ejemplo, una aplicación móvil que sea muy gráfica –como un videojuego complejo o un programa de edición fotográfica- puede aprovechar las pantallas con mayor calidad de los dispositivos de alta gama para mostrarse en todo su esplendor. La geolocalización y la cámara son otros de los elementos que no faltan en muchas de las herramientas móviles que encontramos hoy en día. Sin embargo, procura que tu aplicación móvil no sea una amalgama sin sentido de todas las funcionalidades que se puedan aprovechar. Define cuáles son realmente necesarias para disfrutar del programa e intenta adaptar el mismo a las diferentes gamas de terminales –alta, media y baja-.
  • ¿Gratuidad o pago? Quizá sea esta una de las cuestiones que más preocupen a aquellas personas que desean lanzar una aplicación móvil. Observar a la competencia te puede ayudar a la hora de establecer un precio para tu aplicación móvil. Si las herramientas similares a la tuya son gratuitas, es algo arriesgado que la tuya cueste dinero, por mínima que sea la cantidad. Si, finalmente, decides establecer un precio, procura justificarla en la descripción de la aplicación móvil cuando la subas a algún market. Los usuarios deben saber qué es lo que tiene tu programa para ser comprado frente a los competidores gratuitos. Por el contrario, si las aplicaciones rivales son de pago, ponerla gratuita puede abrirte muchas puertas. Evidentemente, deberás recurrir a la publicidad en apps para financiarla, así que intenta poner anuncios de otras marcas que desempeñen actividades que puedan interesarle a tu público objetivo.
  • El tiempo corre en tu contra. El factor tiempo puede ser un enemigo a la hora de desarrollar la aplicación móvil que tienes ideada. Es conveniente que la demora entre el momento de la concepción y la subida de la herramienta a los markets no sea demasiado elevada. Si el proceso se alarga demasiado, puede aparecer otra aplicación móvil que se añada a la competencia y que pueda ofrecer cosas que la tuya ofrece, anulando tu diferenciación sobre el resto.

Aunque ya hayas desarrollado tu aplicación móvil y esté subida a los diversos markets, el trabajo no ha acabado. Hay otros pasos que debes emprender para otorgarle un seguimiento y que tu herramienta consiga llegar a los primeros puestos en las diversas tiendas de aplicaciones móviles.

  • Publicidad. Dar a conocer tu aplicación móvil es fundamental para que la gente comience a descargársela. Habla con tus conocidos, publícalo en las redes sociales, haz una entrada en tu blog explicando de qué va y cómo funciona, etc. Que todo el mundo se entere de que tienes una aplicación móvil, qué necesidad pretende cubrir y qué puede ofrecer con respecto a la competencia. Como ves, hacer publicidad de una aplicación móvil no tiene por qué ser tan caro; internet ofrece vías infinitas y gratuitas para la propaganda y la difusión de contenidos.
  • El feedback es importante. Atiende a los comentarios y las valoraciones que tu aplicación móvil reciba en los diferentes markets donde la hayas subido. Desestimar la opinión de los usuarios es perder un recurso muy valioso y puede provocar que tu aplicación móvil caiga rápido en el olvido. Además, pueden sentirse ignorados y, por tanto, alejarse de tus productos como muestra de su disconformidad ante tu indiferencia. Analiza las críticas –tanto positivas como negativas- y las demandas. De ellas puedes extraer buenas ideas para implementar mejoras y hacer que potenciales clientes se acerquen a tu programa en próximas actualizaciones.

Como puedes observar, el éxito de una aplicación móvil no depende de la suerte. Hay muchos factores que influyen y todos dependen del esfuerzo que lleves a cabo por que tu programa salga adelante. Sin embargo, en el momento en el que se te ocurre una buena idea, el resto de pasos avanzan más rápido de lo que se pueda pensar.

Evidentemente, otro de los factores fundamentales es el desarrollo de la aplicación móvil, aunque éste dependerá de las habilidades técnicas que el desarrollador o programador tenga. Pero, ¿qué sucede cuando tienes una buena idea pero no eres desarrollador? Tienes en mente una aplicación móvil que podría cambiar la forma de ver muchas cosas y que podría revolucionar la vida de mucha gente, pero no tienes los conocimientos necesarios para desarrollarla  Pues es tan sencillo como encontrar un desarrollado de aplicaciones móviles que te ayude a llevar a cabo tú idea. Además, puedes aprovechar los conocimientos que aplique a tu herramienta en futuras actualizaciones o en otros programas que quieras llevar a cabo.

Encontrar un buen desarrollador no es fácil. No es tan sencillo como buscar en internet y no existen demasiados locales de agencias de programadores de aplicaciones móviles o algo parecido. Por este motivo, Yeeply te lo pone fácil. Si tienes una buena iniciativa y quieres darle forma hasta convertirla en una aplicación móvil, tan sólo tienes que publicar tu proyecto en nuestra página web y recibir las ofertas de los desarrolladores inscritos en nuestra plataforma. Sólo deberás escoger la opción que más te interese y negociar con el programador las condiciones y características del acuerdo. ¡Más de 1300 expertos te están esperando!

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